Economist: Hábitos: vendiendo mariguana a mamá

Economist: Hábitos: vendiendo mariguana a mamá

En una tardeada en las afueras de Denver, una mujer recibió a sus invitadas con un delicado tazón de caramelos de vainilla y sal marina, cada uno aderezado con mariguana.

“Es bastante sutil”, insistió. “Simplemente llevo algunos en mi bolso para cuando me siento estresada”.

Durante la charla sobre la familia y el trabajo, el grupo rápidamente limpió el tazón.

Es una escena a la cual se acostumbrarán los estadounidenses para 2025, según Jazmin Hupp, directora de la sociedad Women Grow de Denver.

“Una vez que las mamás se incorporen, ya está”, explicó, dando una fumada a un cigarrillo electrónico color rosa encendido lleno de aceite de cannabis.

Su grito de batalla explica el reciente aumento en productos como bombones veganos de hierba, botanas de col rizada con cannabis, almendras confitadas con cannabis y “té fuerte”.

El cannabis es ahora legal para su uso recreativo en cuatro estados y el Distrito de Columbia en Estados Unidos, y para su uso médico en otros 21. Colorado recaudó $44 millones en impuestos generados por la mariguana recreativa el año pasado y $72.5 millones en los primeros ocho meses de 2015. El estado está en camino de recaudar $109 millones este año.

Sin embargo, un grupo crucial y altamente influyente no se ha dejado convencer.

Las madres no encajan bien en la historia del cannabis, que tiene como protagonistas a los zares de la droga mexicanos, vagabundos y raperos; todos ellos varones.

Todavía ahora, los principales personajes en el movimiento de la legalización son hombres de negocios. Quizá esto es poco sorprendente: un hijo adolescente ebrio es una cosa, ¿pero drogado también?

Aun así, quienes esperan volver dominante a la droga saben que deben poner a las madres de su lado. Una forma de hacerlo es enfatizar en los beneficios de la hierba para la salud. Según una estimación reciente, un tercio de los adultos estadounidenses usan medicinas alternativas.

Cada vez más documentos de investigación promueven el cannabis como un sustituto natural de productos farmacéuticos. Se le ha atribuido tratar de todo, desde la apatía hasta el cáncer, simplemente al estimular los nervios.

El Gobierno federal recientemente concedió $69 millones a la Universidad de Mississippi en Oxford para que amplíe el cultivo de mariguana para investigación médica.

Sin embargo, todo esto cuenta poco en tanto la mariguana siga siendo un hábito de los adolescentes. Hay que hacer entrar a nuevos rostros en el mercado.

Mary’s Medicinals vende lociones con un elegante folleto sobre “la ciencia detrás de los cannabinoides”, los compuestos químicos dentro de la droga que, según sugiere la investigación, tienen un efecto relajante en el sistema nervioso.

Jill Amen y su hijo Trey están detrás de House of Jane, una cadena de cafeterías en varios estados que ofrecen “cafés gourmet, tés de hierbas y comestibles finos” aderezados con mariguana, con el lema de “medícate responsablemente”.

Treatwell Health de Alison Ettel vende granola de moras azules y almendras con hierba añadida a sus clientes en California.

Krystal Kitahara de Yummi Karma incorpora una pequeña dosis de mariguana en condimentos, salsas y especias para espolvorear sobre la cena.

“Quiero sentir que uno pudiera encontrarlo en un estante de Trader Joe’s”, dijo Kitahara, hablando de su vinagreta balsámica, para la cual ha diseñado una botella delicada y colorida.

Ganarse a las madres ha sido desde hace tiempo una maniobra para animar vigorosamente las ventas, según Maria Bailey y Bonnie Ulman, coautoras de Trillion Dollar Moms: Marketing to a New Generation of Mothers (Las mamás del billón de dólares: Haciendo mercadotecnia para una nueva generación de madres; Kaplan Business, 2005).

Las madres controlan $1.6 billones de gasto de consumo directo e influyen en los hábitos de compra de todo su hogar. En la política, los periódicos declararon en 1996 que fueron las mamás que se quedan en casa quienes hicieron regresar a Bill Clinton a la Casa Blanca.

Las madres también tienden a tomar las decisiones médicas de una familia.

Si se puede convencer a las matriarcas de que la mariguana estimula la salud, en lugar de ponerla en peligro, un día los caramelos de cannabis podrían encontrarse pegados a los dientes de una nación agradecida.

Via Siglo21.com.gt

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